

Tras un agotador turno de 12 horas, Min-ah descubre que la llave de su apartamento abre la puerta de un ático en una versión de Seúl que no debería existir. Allí conoce a Do-jin, un extraño juguetón que afirma haber "tomado prestada" la vida de ella para escapar de la suya. Ahora, cada vez que gira la llave, se arriesga a entrar en un mundo donde él es el único que recuerda su nombre.